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Mientras el tráfico de armas y drogas se llevan prácticamente toda la atención, el comercio ilegal de fauna y flora crece a la sombra de la falta de información y la insuficiente respuesta del Estado. La situación en Argentina y a nivel global.

Texto Meri Castro.

 

El tráfico ilegal de fauna mueve 180 millones de dólares al año en Argentina, pero si se incluye a la flora, la cifra trepa hasta los 400 millones por año. A nivel global, comerciar con la vida de animales y plantas hace circular entre 7 y 23 mil millones de dólares anuales, según datos de Interpol.

Aunque constituye la tercera actividad ilegal más grande en el mundo, esta problemática no aparece en la tapa de los diarios y está lejos de ocupar un lugar importante en los informes de los canales de noticias o los portales informativos. A diferencia de la droga y las armas, el tráfico ilegal de fauna y flora silvestre aún pasa inadvertido.

Pero, aunque permanece invisibilizado, este lucrativo negocio pone en peligro de extinción a cientos de especies y vuelve más frágil la salud pública. En el país son más de 50 las especies de mamíferos y aves que están al borde de desaparecer en las próximas décadas. A su vez, el comercio actúa como una entrada potencial de especies exóticas invasoras y de enfermedades.

Hablar de tráfico ilegal de fauna silvestre implica las acciones de caza y comercialización de especies para las cuales estas actividades están prohibidas. Son muchas las personas que participan de esta cadena: cazadores, recolectores, acopiadores y comerciantes.

Pero el circuito no tendría sentido si no hubiera compradores. La mayoría de las veces, quienes asisten a las ferias o comercios buscando mascotas, no están al tanto de las prohibiciones y la forma en que deberían alimentar y cuidar al animal.

Esta problemática está tan poco difundida que los compradores no comprenden que alimentan un sistema que termina diezmando la biodiversidad y poniendo en jaque el futuro de muchas especies. Un dato que alarma: por cada individuo a la venta, otros nueve murieron en el camino debido a una mala alimentación o producto del hacinamiento en el transporte.

 

Industria ilegal

Esos animales que son arrancados de su ambiente y capturados de forma ilegal terminan localmente en ferias o tiendas de mascotas, o bien son destinados a la exportación. La tortuga terrestre es la especie más traficada en Argentina, seguida por el loro hablador, el tucán, el flamenco y las aves pequeñas.

Monos, yaguaretés, papagayos, tucanes, cardenales y otros animales autóctonos también entran en la lista de ejemplares en riesgo. En esta industria ilegal, que mata más de lo que vende, las aves son muy buscadas. Su destino suele ser una jaula y son sus plumas atractivas o su agradable canto lo que las vuelve tan buscadas.

A través de las redes sociales y los sitios de venta por internet este delito logró expandirse. Se ofrecen aves, reptiles, anfibios, mamíferos y peces. Y no sólo se comercializan especies abundantes, sino también muchas que están en peligro de extinción, como es el caso del cardenal amarillo y la boa lampalagua.

Informar y concientizar son herramientas clave para ponerle un freno al tráfico ilegal de fauna. Una vez que se pone en conocimiento que hay especies que no están permitidas para mascotas, es fácil detectar qué locales y ferias están en infracción.

 

Al rescate

En Argentina, la captura, acopio, transporte, compra y venta ilegal de animales silvestres constituye un delito en todo el territorio nacional. Es el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación el encargado de regular el comercio internacional de fauna y flora silvestre.

“A pesar de existir una legislación que prohíbe esta práctica, aún queda mucho por hacer en materia de información y participación de actores involucrados en el control y la fiscalización”, apuntan desde Aves Argentinas, una asociación que trabaja para prevenir este problema a través de su Programa Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre, que tiene por objetivo difundir, educar y concientizar. En la misma línea, el Instituto Jane Goodal establece iniciativas con el fin de reducir las problemáticas que afectan a las especies silvestres y su ambiente alrededor del mundo.

Un buen ejemplo de su trabajo se dio en el marco de la campaña global Alto al tráfico, que el año pasado articuló una capacitación con docentes, actores comunitarios y estudiantes bajo el lema “Los animales silvestres no son mascotas”.

 

Cómo conectarse

Aves Argentinas – Asociación Ornitológica del Plata: www.avesargentinas.org.ar

info@avesargentinas.org.ar  // Matheu 1246/8 Buenos Aires (CABA) // (11) 4943 – 7216 al 19

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