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La pantalla grande llega a todos los rincones del país vecino con una propuesta tan novedosa como generadora de conciencia sobre el cuidado medioambiental: la electricidad necesaria para proyectar la película la generan los espectadores.

 

Texto Meri Castro.

 

Una actividad cultural gratuita que lleva implícito un mensaje de cuidado del planeta: eso es Verano a Pedal, organizado por Efecto Cine. Esta idea sencilla, innovadora y potente recorre Uruguay desde 2015. Cada verano, los habitantes de los pueblos y las ciudades del país vecino esperan la gira para ver películas nacionales al aire libre con un atractivo extra: son los mismos espectadores los que generan la electricidad necesaria usando bicicletas.

¿Cómo es una función de Efecto Pedal? Basta imaginar un autocine en algún lindo espacio público. Bien, ahora se cambian los coches por las bicis y se busca entre los espectadores a aquellos que tengan voluntad para pedalear. Con estos ingredientes, más doce bicicletas fijas, está todo listo para que comience la función.

Grandes y chicos, con sus piernas o sus brazos bien predispuestos (hay un pedal de mano para que nadie se sienta excluido), cualquiera puede ofrecerse para hacer funcionar el proyector y que la magia del cine se ponga en marcha. El secreto está en nunca dejar de pedalear.

Los vecinos llevan sus reposeras, sillas o lonas y se disponen a disfrutar del título nacional elegido. Mientras tanto, el grupo de espectadores/ciclistas comienza a pedalear y abastece de la electricidad necesaria para desplegar la pantalla inflable donde se proyectan los films y mantener activos los equipos. Esto equivale a un total de 1.300 watts que nacen de fuentes limpias, renovables y sin emisiones contaminantes para la atmósfera.

 

Energía de bici

Diego Parodi, director de Efecto Cine, explica que su trabajo es poner todo a disposición para brindar eventos culturales en los que la energía eléctrica necesaria se consigue a partir de la utilización de bicicletas. Luego, “el público pedalea y logra sostener el evento completo con su propia energía”, señala.

“Es ciento por ciento energía humana: si la gente no pedalea, no hay película. Con seis personas activas ya se puede proyectar sin problemas. En esto es más importante la constancia que la fuerza”, detalla Martín Wozniak, uno de los productores del emprendimiento.

Es muy sencillo: los participantes se turnan y con su pedaleo continuo producen energía que se acumula en un sistema de ultracapacitores, luego se estabiliza, se transforma en 220 voltios y se transfiere al proyector, al equipo de sonido y los demás componentes utilizados para la exhibición de la película.

El sistema se llama Efecto Pedal y es muy versátil: puede emplearse para eventos deportivos, musicales y corporativos. Con una plataforma, permite realizar funciones para hasta 1.500 personas. En cada función se utiliza un voltímetro led que muestra en tiempo real la cantidad de energía acumulada.

 

Una experiencia inolvidable

Así, a puro empuje, Verano a Pedal recorrió por tercer año consecutivo todo el territorio uruguayo. En la temporada 2018 se realizaron 38 funciones en las que se ofreció un espectáculo de calidad. Este año el film elegido fue Mi Mundial, que se pudo ver con proyección en full HD, sonido de alta fidelidad y pantalla inflable gigante a través del sistema Efecto Pedal, único de su tipo en todo el Hemisferio Sur.

La respuesta del público demostró que ésta es una propuesta que se aprecia y se espera con ansias. Parte de su reconocimiento está en que, como explica Parodi, “genera espacios de convivencia para proyectar cine uruguayo, especialmente porque hay pocas posibilidades de exhibir películas nacionales no sólo por la competencia con títulos extranjeros sino también porque hay localidades donde no hay cines de por sí”.

Diego López , uno de los asistentes a una función de Efecto Cine el verano pasado en Punta del Este, se mostró muy entusiasmado: “Hacés ejercicio mientras ves una película y generás energía de manera novedosa”.

Por su parte, Sylvia De los Santos quedó maravillada tras participar: “Es una brillante iniciativa por donde se mire. Es muy valorable que hagan llegar el cine a pueblos del interior que de otra manera no acceden a él. Volví a mi infancia, a cuando se exhibían películas en el cine de Playa Malvin Viejo. Agradezco que mi hijo de diez años pudiera vivir esto otra vez”.

Diego Parodi y todo el equipo son muy conscientes de la nueva realidad que plantea el cambio climático, por eso Efecto Cine calculó su huella de carbono y, para compensarla, al finalizar las funciones hacen plantaciones de árboles autóctonos.

Por todo esto es que Verano a pedal no sólo se trata de acercar cultura a todos por igual sin importar qué tan lejos de los grandes centros urbanos estén los amantes del cine. Por ejemplo, la gira incluyó a Cabo Polonio, una playa que se caracteriza por no tener red eléctrica ni agua corriente. Tampoco se trata únicamente de ser inclusivos eliminando cualquier barrera monetaria y de accesibilidad.

En verdad Efecto Cine y su propuesta son, por encima de todo, una demostración práctica del potencial de las energías limpias y un claro ejemplo de que cuidar el planeta no tiene por qué ser difícil ni aburrido. Además de Uruguay, el cine a pedal ya pasó por Chile, Brasil y Colombia.

 

Cómo conectarse

Efecto Cine – Plataforma Profesional de Exhibición Itinerante: info@efectocine.com // www.efectocine.com

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