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Mujeres con profesiones que históricamente estaban reservadas a los varones concurren a escuelas para derribar estereotipos por iniciativa de Inspiring Girls, una ONG nacida en Gran Bretaña, que se replicó en más de diez países.

 

Texto Natalia Concina.

 

En la escuela Francisco Beiró, del barrio porteño de Paternal, alumnos de segundo y tercer grados se reúnen junto a sus docentes y familias en la biblioteca. Se enciende la pantalla y el bullicio va cediendo, hasta lograr la atención de todos. El video comienza con seis fotos: un estetoscopio, un traje de piloto de avión, uno de paracaidista, un microscopio, una pelota de básquet y materiales de construcción. Sobre esas imágenes se imprime la pregunta: “¿De quién es esto?”.

En la pantalla, los objetos aparecen sobre una mesa y niños de acento español juegan con ellos: describen qué son, para qué sirven, cómo imaginan a sus usuarios y les ponen nombres, todos de varón. Sin embargo, las que ingresan al aula con esos mismos objetos son mujeres, para sorpresa de las y los niños.

A miles de kilómetros, los alumnos de la Beiró también se asombran y el aula se convierte en un griterío: “Las nenas y los nenes pueden jugar con las mismas cosas”, “Yo siempre ayudo a mi mamá a poner la mesa”, “Las mujeres pueden ser lo que quieran”, “Yo no me pongo una remera rosa ni loco”. Los comentarios se agolpan, se pisan y las docentes intentan coordinarlos; madres y padres asienten los dichos de sus hijos, pero sin disimular también su sorpresa.

“Este es un proyecto que comenzó en el Reino Unido en 2013, pero desde su inicio se concibió global. Los estereotipos de género, la falta de autoestima en la adolescencia y la falta de mujeres referentes que puedan servir de ejemplo, es algo que en todo el mundo está afectando a las niñas”, cuenta a Tercer Sector Marta Pérez Dorao, presidenta de la Fundación Inspiring Girls España, la ONG que realizó el video.

El objetivo de esta organización es visibilizar mujeres que realicen trabajos o tengan profesiones culturalmente asociadas a los varones. “Creemos que es la mejor manera de que se rompan los estereotipos que existen y se han podido observar en diferentes estudios derivados del propio entorno social, donde se refuerza constantemente que las niñas valen más para determinadas profesiones y los niños para otras”, afirma Pérez Dorao.

Y agrega: “Es muy importante que vean que existen mujeres en todas las profesiones, ya que en muchas ocasiones no son visibles en los medios, en los libros, en la sociedad en general. Es increíble comprobar cómo estas etiquetas las afectan desde pequeñas. Como esa niña que, conociendo a una de nuestras voluntarias, exclamó: ‘¡Yo no sabía que las mujeres podían ser pilotos de helicópteros!’. El ejemplo y la cercanía de todas ellas es esencial para demostrarles que llegar a hacer lo que les gusta no es una cuestión de género, sino de esfuerzo, trabajo y perseverancia”.

La actividad realizada en el video es el núcleo del trabajo de la ONG. “También intentamos realizar encuentros con las niñas en entornos disruptivos. Para ello organizamos eventos donde pueden hablar con 8 o 10 mujeres de un sector concreto: por ejemplo, con mujeres de la industria aeronáutica en un hangar, con agricultoras e ingenieras agrícolas en una fábrica de azúcar. Pero nuestro trabajo constante, la lluvia fina que queremos que impregne, son mujeres yendo a colegios, dando una hora de su tiempo al año para explicar su vida a las niñas”, resume Pérez Dorao.

 

Proyecto en expansión

Sólo en el Reino Unido la organización llegó con sus actividades a más de 600.000 niñas y contó con la participación de 26.000 profesionales voluntarias. “A medida que el proyecto se ha ido conociendo, mujeres de diferentes países han propuesto comenzar las actividades en sus lugares de origen. Y no se trata de importar un modelo anglosajón: en cada país es un equipo local el que lo desarrolla adecuándolo a su idiosincrasia. En la actualidad, además de Reino Unido, tenemos presencia en España, Serbia, Italia, Zambia, Chile, Brasil, México, Perú, Costa Rica y Colombia. Y si os animáis, muy pronto en Argentina”, incita Marta.

En Argentina, en el año 2006 se sancionó la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) y, aunque diferentes estudios no oficiales indican que sólo dos de cada diez alumnos de todo el país recibieron contenidos de acuerdo con la norma (ver nota La asignatura pendiente, edición 117 de Tercer Sector), en algunas escuelas el impulso de docentes y directivos hace que la letra de la ley se convierta en realidad.

“En la escuela se está implementando el proyecto de ESI en el marco de la ley, que toma en cuenta la totalidad de los aspectos que envuelven a los chicos, tanto los individuales como los sociales, articulando lo biológico, lo psicológico, lo afectivo y ético”, indica Isabel Cardozo, docente de tercer grado de la escuela Francisco Beiró.

La maestra cuenta que el video de Inspiring Girls llegó a las docentes en el contexto de la búsqueda de materiales a través de internet: “El video trata de forma clara y concisa el tema de los estereotipos, haciendo posible la comprensión por parte de los niños. A ellos les gusta lo que se ve porque se sienten reflejados en el pensamiento y la sorpresa de que las dueñas de los objetos sean mujeres”.

Pero más allá del trabajo con los chicos, la docente identifica otra potencia: “La escuela hace un buen trabajo al incluir a los padres a los talleres de ESI. Más que en los niños, la principal tarea es derrumbar los prejuicios en los adultos. Esto es importante si queremos que la igualdad de mujeres y hombres sea tan común como alimentarnos cada día”.

 

Cómo conectarse | Inspiring Girls:  www.inspiring-girls.es

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