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Si la totalidad de la flota actual de colectivos, micros y taxis de 22 ciudades en 12 países de América Latina fuera reemplazada por vehículos eléctricos a partir de este año, se ahorrarían para 2030 casi 64.000 millones dólares en combustibles y se reducirían 300 millones de toneladas de dióxido de carbono.
La estimación surge de una evaluación sobre potenciales beneficios de un sistema de transporte público 100% eléctrico para 2030, realizado por ONU Medio Ambiente en conjunto con FIA Región IV y sus Automóvil Clubes locales.
Pablo Azorin, Jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de FIA Región IV, señala: “A nivel regional la migración hacia un modelo de transporte público y privado eléctrico representaría grandes beneficios”.

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