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El médico Jorge Ibañez y el mago Juan Miraz combinaron su expertise para tratar distintas enfermedades. La magia terapéutica es una propuesta que ayuda al paciente a generar endorfinas.

Texto Florencia Tuchin.

 

¿Cómo pueden los magos ayudar a la ciencia médica en el tratamiento de determinadas enfermedades? De casualidad, el otorrinolaringólogo Jorge Ibañez se cruzó con la magia: un día acompañó a un amigo a un curso del mago Juan Miraz y quedó encantado. Comenzó a participar regularmente de sus clases y practicaba continuamente los trucos. A medida que entretenía a sus familiares y amigos con la magia, Jorge se dio cuenta de que cada vez que hacía un truco se sentía muy bien. A partir de entonces, pensó que quizás la magia podía ser un modo interesante de tratar ciertas cuestiones de salud.

“La liberación de endorfinas es el factor fundamental que se produce cuando una persona hace un truco de magia. Buscamos que el paciente libere estos neurotransmisores para tratar el estrés, la depresión, adicciones y trastornos cognitivos”, explica Ibañez, quien se jubiló después de 30 años de trabajo en el Hospital Italiano.

“Me enteré que había un psicólogo en Viena llamado Gustav Kuhn, que empezó a estudiar lo que producía la magia en el organismo. Me interesó mucho y se me ocurrió la posibilidad de utilizar esta alternativa para ayudar a la gente. De esta forma nació la magia terapéutica. Estoy convencido de que las adicciones no se curan, pero sí se pueden cambiar. No es lo mismo ser adicto al juego, la droga o el alcohol que a la magia”, agrega el médico.

 

Nueva herramienta

Miraz trabaja hace 21 años como ilusionista y se dedica a la magia a tiempo completo. “Jorge hace un diagnóstico del paciente antes de comenzar con las clases. Junto con la familia se decide si el paciente está en condiciones de hacer el curso. Si estamos de acuerdo, la persona asiste a clases de una hora y media, una vez por semana”, detalla el mago.

La magia utilizada con fines terapéuticos no pretende reemplazar ninguno de los métodos que se utilizan actualmente. Es una nueva herramienta que llega para colaborar en estos difíciles y duros tratamientos. Las clases deben ser dictadas por profesionales de la salud o por un mago profesional supervisado por el médico o psicólogo.

A partir de este proyecto, Ibañez pudo vincular dos universos aparentemente distantes que lo apasionan: el de la medicina y el de la magia. Además, junto a Miraz busca dar herramientas a psicólogos y psiquiatras. En el marco de esta iniciativa, brindaron charlas en instituciones y encuentros como la Asociación de Alzheimer y el Congreso Internacional de Psiquiatría.

“Uno no necesita nacer con una habilidad técnica para convertirse en mago. Cuando hacés trucos te convertís en el centro de atención en una reunión. Lo importante es enseñar a los pacientes; al principio, trucos que siempre le salgan. Enseguida van armando sus propios elementos: la magia da capacidad de liderazgo”, enfatiza Miraz.

 

Cómo conectarse: Magia terapéutica: magiaterapéutica@gmail.com

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